jueves, 2 de julio de 2009

Los padres no se eligen

Pese a todo lo que conté anteriormente, a Marcos lo consideré mi padre hasta hace relativamente poco. Ni los reclamos, ni las extorsiones, ni la leve diferencia que él hacía entre mis hermanos y yo, mermaron el cariño que él me inspiraba. O sería la necesidad inconsciente de no sentirme huérfana, obviando lo evidente.
Marcos fue incluso mi testigo de casamiento. Me casé siendo menor de edad y con el consentimiento de mis padres. Sí, me presenté ante mi padre original y le pedí que firmara el permiso. Fue duro, claro, pero me empujaban las ganas de cambiar mi vida, ganas urgentes... Después de un par de gestos forzados y de mi negativa a dejarlo participar del acontecimiento ante sus demandas (¿?), finalmente firmó mi libertad ante escribano publico.
Yo sentí que Marcos también tenía que figurar ese día, mi gran día. Así que deje de lado las pocas amistades "mayores" que estaban en condiciones de salirme de testigos. Y mi testigo fue él. Otra vez su inmenso poder, la lealtad para siempre, habían hecho mas fuerza dentro de mí.
A la Iglesia entré de su brazo orgulloso. El era el único papá para acompañarme, cerrando el momento idílico de mi casamiento sin tachaduras, sin ausencias incómodas.
Después de eso seguí pensando que a veces la gente no tiene el padre que elegiría. Sin embargo, no creía justo que eso me hubiera pasado dos veces...en la misma vida.

2 comentarios:

  1. Si a vos te sirvió...estuvo bien, no??
    A veces uno tambien elige como padrino/madrina de un hijo a un amigazo y al final resulta no tan amigazo y se termina perdiendo...Igual salvando distacias, porque son distintas figuras a perder...pero...
    Que chiquita te casaste! Y que suerte que encontraste el amor tan rápido y lo pudiste reconocer!!

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  2. Si, me case chiquita...pero estaba tan feliz!!! Sin duda es una suerte encontrar a ese alguien...pero esto ya lo contare con detalle...Paciencia que todo llega!!! Beso

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