miércoles, 27 de mayo de 2009

Garcas en la familia

Si digo que hay gente mala, estafadora, sin escrúpulos... no digo nada nuevo. Lo malo es que la vida a veces se emperra por mostrarnos que los garcas...aparte de en la calle...están dentro de nuestra misma familia.
Porque hay que convivir con estos seres que delante de la gente son geniales, y después dentro de la familia revelan su peor cara? Porque no siguen siendo geniales con nosotros?
Desde tiempos inmemoriales...bah! Desde hace 3o y pico de años algún miembro de mi familia estafa a otro. Siempre familiares cercanos, eso si. Y se ha hecho puro vicio!
Mi abuelo tenía una empresa, de las de antes que se hacían a puro sacrificio, y no por favores ajenos. Nunca nadie le regalo nada: no había terminado la primaria porque había tenido que trabajar para ayudar a su familia...Se casó, construyó su casa y tuvo una hija. También habrá plantado mas de un árbol. A sus 50 años ya tenía su propia empresa, y su propia fortuna bien merecidas.
Acá aparece en escena el garca de turno. Y ese fue un sobrino que andaba en la lona y al que mi abuelo quiso ayudar...darle una vida, compartir las bonanzas. Se formó entre ellos una sociedad, de esas sociedades "de familia"y"de palabra" (siestamosenfamiliacomovamosadesconfiar??)
Ahora se sabe que siempre salen mal. (Antes se sabría??) Mi tío espero que la empresa aduviera a todo vapor, y que la torta fuera bien grande. Hubieran sido muy ricos los dos de prosperar aquella sociedad. Pero no...
Mi abuelo hizo su primer y tan merecido viaje a Europa, llevando a mi abuela a conocer la tierra de sus antepasados inmigrantes. A la vuelta, se encontró con que el famoso tío del cuento...había puesto la empresa a su nombre. Se había acabado la sociedad "de palabra" y mi abuelo se quedo sin nada.
Ahora bien, había una salida: el tío bonachón para no dejarlo en la calle le había reservado un puesto en la empresa, una manera de no sentirse tan culpable quizás...Y mi abuelo aceptó. Quedó contratado, en su propia empresa, con el puesto de vendedor...Así fue durante que durante mas de 25 trabajoó para la empresa que él mismo había levantado y la cual le pagaba un sueldo religiosamente todos los meses.
Hasta que un día mi abuelo enfermó. Y quedó postrado en cama. La jubilación para la que había aportado toda su vida no llegaba y las cuentas por pagar se amontonaban.
Y hubo que pedirle al tío...que como un favor le hiciera una especie de aporte mensual, para poder solventar los gastos de la enfermedad, los gastos de una vida digna junto a mi abuela. Con contrato de por medio (para eso sí el tío quería papeles, nada "de palabra") le extendieron un cheque que recibiría hasta el fin de sus días. Uds. dirán: "que generoso el tío, seguro la culpa lo carcomía" No, señores, el garca es garca para siempre....
En letra chica venía explicitado: a la muerte de mi abuelo, mi abuela no recibiría un peso. Quedaría viuda de mi abuelo y de las sobras de la fortuna de mi tío. La dádiva que mi abuelo recibía de el culposo tío, moriría con él.
El tio del cuento sigue vivo.... lleno de plata.
Pero esto fue solo el principio..., porque los garcas aca sobran...

3 comentarios:

  1. Muy buen blog.
    Me encanta, seguí escribiendo.

    Besos

    Lili

    ResponderEliminar
  2. Gracias LILI, era una cuenta pendiente desde hace años. Con los posts llegare a mi presente pero todavia hay mucho para contar. Gracias por leerme!

    ResponderEliminar
  3. Nunca fui muy lectora de blogs, y hace un tiempo me enganché con algunos. Llegué al tuyo desde Pájaro en Mano.
    Vamos...actualizá.....Besos

    Lili

    ResponderEliminar